El ave que vuela
sobre el sendero del alba,
tiene plumas blancas,
carga sueños rotos.
Desmenuza su alma
para entregarsela al cielo
cuando lo bese,
cuando el la abrace.
Se siente acariciada
por la brisa del viento
que sacude sus plumas en cada aleteo
y sueña con poder cantar.
Te observo, lo siento.
No logro evitarlo y te deseo.
Ave rapiña que vuelas senderos,
has que tu cielo sea mi suelo
y juntos, prometo, podremos cantar.

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